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Disforia de género: qué es y cómo puede ayudar la terapia psicológica

persona aturdida

La disforia de género es el malestar psicológico que puede sentir una persona cuando su identidad de género no coincide con el sexo que le asignaron al nacer. Saber qué es la disforia de género ayuda a separar dos cosas que a menudo se confunden: la identidad, que no es un problema que haya que cambiar, y el sufrimiento que puede acompañarla, que sí merece atención y cuidado.

Qué es la disforia de género

Para entender el significado de disforia de género conviene empezar por la primera palabra. «Disforia» describe un estado de malestar, inquietud o tristeza, lo contrario de la euforia. En el caso de la disforia de género, ese malestar nace de la distancia entre cómo se vive una persona por dentro, su identidad de género, y el sexo asignado al nacer o las características de su cuerpo.

Ese malestar no es igual para todo el mundo. Puede centrarse en el cuerpo, como la voz, el pecho, los genitales o el vello; en cómo te nombran o te tratan los demás; o en la presión para comportarte según lo que se espera de tu sexo asignado.

Puede aparecer en la infancia, después de la pubertad o en la edad adulta, y en algunas personas se intensifica en unas etapas y se suaviza en otras.

¿Es la disforia de género un trastorno? Lo que dicen el DSM-5 y la CIE-11

El DSM-5, el manual de la Asociación Americana de Psiquiatría, en su revisión de 2022, DSM-5-TR, mantiene la disforia de género como diagnóstico. En adolescentes y adultos requiere una incongruencia marcada entre el género sentido y el asignado, que dure al menos seis meses y que cause un malestar clínicamente significativo o afecte a áreas importantes de la vida.

El propio manual pone el foco en ese sufrimiento, no en la identidad de la persona.

La Organización Mundial de la Salud dio un paso más con la CIE-11, en vigor desde 2022. Trasladó la «incongruencia de género» desde el capítulo de trastornos mentales a uno nuevo dedicado a la salud sexual.

En la práctica, ser trans no se considera una enfermedad mental. En el caso del DSM, el diagnóstico existe sobre todo para facilitar el acceso a la atención sanitaria que algunas personas necesitan.

Diferencia entre disforia de género y ser una persona trans

No son sinónimos. «Persona trans» o «transgénero» describe a alguien cuya identidad de género no coincide con el sexo asignado al nacer, y no es un diagnóstico.

La disforia de género, en cambio, es el malestar que algunas personas trans experimentan en algún momento.

No todas las personas trans tienen disforia de género, y su intensidad varía mucho de una persona a otra. Muchas viven su identidad con bienestar, sobre todo cuando cuentan con un entorno que las respeta.

Cómo se manifiesta la disforia de género

Las señales cambian con la edad y con el contexto de cada persona. Por eso, no existe una única forma de experimentar o expresar este malestar.

En la infancia y la adolescencia

En la infancia puede expresarse como una insistencia mantenida en pertenecer a otro género, un rechazo intenso a la ropa o los juegos asociados al sexo asignado o un fuerte malestar con el propio cuerpo.

En la adolescencia, los cambios de la pubertad pueden aumentar el malestar. A veces no se expresa con palabras y aparece en forma de ansiedad, tristeza, aislamiento o dificultades en el instituto.

En la vida adulta

En adultos suele aparecer como un deseo persistente de ser tratado según el género con el que se identifica, rechazo hacia determinadas características del cuerpo o una sensación constante de estar interpretando un papel que no es propio.

El estrés de vivir con miedo al rechazo o la discriminación puede sumar ansiedad, bajo estado de ánimo y problemas en las relaciones.

Cómo puede ayudar la terapia psicológica

La terapia no busca cambiar la identidad de nadie. Los intentos de modificar la identidad de género, las llamadas terapias de conversión, se han asociado a un mayor malestar psicológico, como recoge la Asociación Americana de Psiquiatría.

El objetivo es reducir el sufrimiento y acompañar a la persona para que viva de forma coherente con quien es.

La psicología afirmativa como punto de partida

La psicología afirmativa LGTBIQ+ parte de que la diversidad de género es una parte más de la persona, no algo que corregir.

Desde ahí, la terapia puede ayudarte a explorar tu identidad a tu ritmo y sin un resultado prefijado. También puede ayudarte a manejar la ansiedad y el malestar con el cuerpo, trabajar experiencias de rechazo o invalidación emocional y acompañar los procesos de transición o afirmación de género, si decides iniciarlos.

El tratamiento de la disforia de género no es igual para todas las personas: algunas solo necesitan apoyo psicológico y otras deciden además iniciar tratamiento hormonal o cirugías, que se valoran con especialistas médicos. La terapia puede acompañar todo ese camino.

El papel de la familia y el entorno

El rechazo familiar y social es uno de los factores que más pesan en la salud mental de las personas trans. Por eso, el trabajo terapéutico también puede incluir a la familia y ayudarla a entender, a resolver dudas y a convertirse en un apoyo en lugar de una fuente de tensión.

Sobre cómo el rechazo deja huella con los años, profundizamos en nuestro artículo sobre salud mental y Orgullo LGTBIQ+.

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Tu identidad no es un problema que resolver. El malestar, si aparece, sí merece un lugar donde ser escuchado.

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